Hace mucho me preguntaba cuando iba a volver a escribir. Me entristece pensar que ya no es fácil como antes. Ahora siento que nunca es un buen momento.
Comencé a creer que si algo no se decía, que si algo no se escribía, en fin, que si no se expresaba , entonces tal vez no fuera real, entonces, tal vez solo tal vez, no tendría lugar en mi vida. Y de verdad queria creermelo. Que fácil, Azul!
Pero ni siquiera eso fue fácil, sobre todo, porque una vez que se me mete algo en la cabeza, se convierte en un remolino que jamás deja de girar. Me pregunto si todos tendrán pensamientos asi alguna vez, si serán atormentados por demonios invisibles en algun punto de la vida. Pues, para mi, los demonios se han vuelto parte de mi propia existencia, una presencia amarga, desagradable guardada en el fondo de mi ser.
Quizás lo habia olvidado... como qué? qué habia olvidado? Bueno, no es dificil de entender: esconderme de mi misma no es posible.
Esconderse de uno mismo es una tarea tediosa, que uno intenta infructuosamente muchas veces en la vida, en distintos momentos y por distintos motivos. Uno de ellos es no querer reconocer la verdad. Esa verdad calcitrante, esa verdad magnífica y a vez, escalofriante.
Más importante es llegar a creérselo. No, no la verdad. Más justamente, esa mentira. El decirte que eso no existe, que te lo inventaste porque tenes una imaginacion maravillosamente creativa. Que inteligente, no? Y... no.
Lo dificil es cuando te empezas a dar cuenta. Primero es un atisbo de verdad. Despues queres decirselo a alguien, a ver que te responde. Pero oh, más complicado es cuando en serio te animas a decirlo. Y qué pasa? Te enteras que no fuiste la única que intentaste la jugarreta de ocultarte la verdad hasta a vos misma.
Y no solo eso. Te cuidaste de volverte a engañar diciendole a alguien esa verdad en voz baja, sin darle importancia, casi al pasar. Como te responde el otro? Pobreeee, el otro es tu espejo, esta vez también le jugas una muy mala a él o a ella. Qué divertido! Ahora ya no lo podrás decir en serio nunca más.
Qué buen mecanismo de defensa, diria un psicologo licenciado, especialista en trauma. Pero cómo? eso significa que estoy traumada? Oh!
Querría darle un gran final a esto, me hubiera gustado. No sé, quizás decir que ya no trato de esconderme de mi. Pero, enfrentarse a los propios pensamientos, a las aventuras de la propia mente es un poco inapropiado dado la imnadurez de los seres humanos en general y de la sociedad en particular. Asique, esto, al final, no tendrá ningún poder sanador mientras que no estemos preparados para saber la verdad sobre el mundo y, más aun, sobre nosotros mismos.
martes, 13 de marzo de 2012
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